Un día en un organizador de eventos

// febrero 22nd, 2015 // Inspiración

Algunas veces organizo el evento, otras soy un proveedor (espectáculos de magia propios y ajenos). Pero siempre hay mucho más que hacer de lo que se ve. A veces, cuando presento un presupuesto y me dicen ¿esto por una hora de magia? Me da la risa, “-No hombre no. La actuación la regalo. Cobro por todo lo demás.”

Ríete un poco. Si te dedicas a los eventos te verás retratado y si no te dedicas a ellos ya nunca dirás aquello de “Tú en vez de cobrar deberías pagar por divertirte de fiesta en fiesta”. Es un enlace a la web de una agencia de Vigo “Capitán Banner”. Pincha aquí.

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Aún me acuerdo de cierta planificadora de bodas “-A las 13,30 h. en punto y solo media hora de trabajo. Terminas a las 14 h.”. “-Pero para tener todo mi material a punto necesito aparcar antes de que llegue nadie y tengo una hora de preparación (era una actuación que no requería equipo de sonido y luz, si no añade una hora más mínimo. Casi siempre hay que ir con mucha antelación para no molestar al restaurante o catering en su trabajo de preparación). Además ninguna boda cumple su horario. No estarán a las 13,30 y aunque estén no podré acabar a las 14 h., además de recoger mi material”. “-Siempre que planifico yo se cumplen los horarios. Treinta minutos de prestación de 13,30 a 14 h.”. Jajajajaja.

No pude ir, por culpa de mi hernia discal. Subcontraté -perdiendo dinero pero es lo correcto- una sustitución que se hizo 200 kms. (un buen sustituto es alguien de cuya profesionalidad no quepa duda; con dos premios nacionales de magia no podía dudarse de que le dejaba en buen lugar ante sus clientes, a la planificadora me refiero), llegó a las 12 h, empezó pasadas las 14 h. y no se pudo ir hasta las 16 h. Por eso cuando me toca boda no miro el reloj ni comprometo otro lugar en el mismo día. Voy a solucionar un evento, no a ser el problema. Recibo a los invitados antes de comer y les entretengo mientras llegan los novios, estoy pendiente de los niños que comen a la velocidad de la luz, hago mi show pactado y discretamente recojo mi material para irme, quizá antes todavía tenga que entretener a alguna mesa que no desea sumarse al baile.  O sea, se me va el día. …De aquella planificadora de bodas no he vuelto a saber nada. Me extraña porque quedé bien. O sea mi amigo estuvo todo lo que se requirió de manera imprevista con una sonrisa. Quizá era su primera boda, a lo mejor se ha cortado las venas viendo que es imposible fijar un horario estricto. Los profesionales de esto somos como un paraguas: no sabe cuando lloverá, pero estará listo para abrirse.

One Response to “Un día en un organizador de eventos”

  1. Hola grumete,

    ¡Muchas gracias por ayudar a la tripulación con la difusión de nuestro cuaderno de bitácoras! Te animamos a seguir la estela que nuestro barco va dejando en las redes sociales.

    Un saludo,

    Capitán Banner

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