Relatos de magias (9): El bastón del mago…

// abril 3rd, 2020 // Relatos

Fantasio creador y desarrollador de magia con bastones

En 2006 mantuve una sección fija en Radio 5 Todonoticias, narrando historias del mundillo del ilusionismo. Algunos relatos parecen exagerados -es lo que tienen las tradiciones de cualquier gremio- y a veces lo que se cuenta de un mago se atribuye también a otros. Pero como sucede siempre, aquello que parece ficticio suele ser lo verdadero.

…oscila entre sus dedos, flota empujado por fuerzas misteriosas, parecía bailar por si mismo, flotando en el aire, al ritmo que marcaba la orquesta en el foso del teatro de variedades. En un momento dado el mago le ordeno detenerse. Mostró una hoja de periódico, envolvió el bastón con ella, sonrí­o un momento y aplastó el papel con una sonora palmada ¡El bastón habí­a desaparecido! Arrojó a un lado la bola de papel y, antes de que nadie se preguntase por el paradero del bastón, se abrió la americana y lo sacó de algún imposible bolsillo interior. Hasta aquí­ todo iba bien, como tantas otras veces Fred Culpit se inclinó apoyándose en el bastón para recibir el aplauso del público.Pero aquél dí­a, en aquél momento, con el bastón reaparecido en la mano, otro bastón brotó del suelo, se irguió un instante y se desplomó a sus pies. El mago lo tomó del suelo, se encogió de hombros mirando a ambos bastones y sonrió de nuevo, recibiendo unos confundidos aplausos. Cuando salió del escenario a Fred se le heló la sonrisa. ¿Qué había pasado?

Habrá que explicar que hasta entrados los años cuarenta del siglo XX, no era raro que los magos usasen alguna trampilla en el escenario para escamotear a personas u objetos. Su uso se habí­a generalizado con las llamadas comedias de magia del siglo XIX, un género menor cuyos argumentos estaban al servicio del mayor número posible de efectos especiales puestos en escena; desapariciones de los protagonistas, transformaciones instantáneas del decorado, apariciones de espectros y otras maravillas de la carpinterí­a teatral. El caso es que el uso de trampillas y agujeros cayó en desuso, bien por ser en muchos escenarios cada vez más impracticables, bien porque en algún momento llegó a parecer un truco demasiado burdo.

Lo que ocurrió aquella noche del primer tercio del siglo XX fue que una vez envuelto el bastón en el periódico, con disimulo el mago lo arrimó a un agujero en el suelo, previamente practicado al efecto. Aflojó la presión sobre el periódico y permitió deslizarse al bastón en secreto a través del escenario, sin saber que debajo habí­a un camerino. Arrugó el periódico demostrando así­ la supuesta desmaterialización del bastón, que en su secreta caí­da había golpeado a un actor en el camerino del sótano, Éste, enfadado, lo devolvía al escenario por dónde habí­a venido, justo a la vez que Fred sacaba un bastón duplicado de su chaqueta. Cada vez que a un mago nos falla un truco, les aseguro que  nos acordamos del bastón de Fred.

Más sobre mis magias en este mismo blog y en http://www.navarcadabra.com

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