Navipark: Pamplona Refena, Santander Palacio de Exposiciones

// diciembre 25th, 2011 // Noticias

Navipark

Repaso la agenda hace unos días, el 23 y 24 -ayer y anteayer- actuaremos en Navipark, luego volvemos en Reyes. Llevamos un mes muy intenso entre fiestas de empresa, algún teatro y colegios por varias provincias. Por suerte Navipark -un parque de atracciones navideño- esta a menos de un kilómetro de mi casa, en Pamplona, así que aunque tengo que preparar dos espectáculos distintos casi es un respiro. Volvemos el 22 a la noche a casa. Estamos cansados. Hoy hemos tenido actuación matinal y de tarde y sin comer hemos tenido que hacer 300 kms. Es la vida del artista. Prepararé todo mañana por la mañana -me digo refiriéndome al día 23-. Aunque al pasar por Navipark veo que no se inaugura hasta el lunes 26. ¿?:

Consulto la agenda, tiene que haber un error y veo marcado junto a Navipark el nombre de Santamarta Producciones -buenos amigos, estupendos magos y con una potente empresa de espectáculos, sonido, escenarios, iluminación, etc.- Me extraño, pues yo sé que Navipark en el Recinto Ferial de Navarra es cosa de la empresa de eventos de Ricardo Zunzarren. En ese momento de la noche me llaman de Santamarta para concretar detalles y quedar al día siguiente en el Navipark de… Santander.

¡Cielos! He dado por hecho que actuaba en el Navipark de mi ciudad y apenas tengo tiempo de preparar todo para ir a otro Navipark. A mal tiempo buena cara. Voy preocupado al almacén, el desorden de estos días de actividad navideña rescata de cajas olvidadas algunos efectos mágicos que hace tiempo que no hacemos por su complejidad. Decido llevar alguno -palomas que desaparecen y reaparecen en manos de un niño y la chica cortada en dos- así que a ensayar durante un par de horas de madrugada para refrescar esos segmentos que no pensaba utilizar pero… es que son tan buenos. Y solo sé un modo de superar el estres y el cansancio; dar lo mejor de uno mismo. Esto te obliga a un estado psicológico de alerta y todo lo que se estaba haciendo rutinario cobra nuevo brillo y el espectáculo sale con más energía y frescura.

Gracias Santamarta, gracias Abraham y Sophie por confiar en mi magia. Seguimos rodando, seguimos cansados, pero las sonrisas de niños y adultos nos hacen olvidar los kilómetros, el sueño y hasta veo más lustre en las alas de mis palomas y en el pelaje de mi conejo blanco.

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