Mi museo de la magia (15): la pata de cabra

// noviembre 26th, 2020 // Mi museo de la magia

Imagina una obra de teatro con 35 grandes ilusiones de magia (luego se ampliarían a 9 ó 10 más). El argumento es lo de menos, como pasa en tantas «comedias de magia», el género teatral del siglo XIX equivalente a las modernas películas que hacen de los efectos especiales su principal atracción. Así que no nos detendremos en el tópico argumento de chico conoce chica, tienen dificultades para llevar su amor adelante y todo acaba en un final feliz. Lo que importa es que la función comienza con el protagonista listo para suicidarse de un disparo, pero el arma sale volando por los aires donde se dispara sola. Del interior de un árbol aparece Cupido, traza unos círculos y rodeados de centellas, llamas y truenos se hacen presentes unos genios con un caldero donde cocerán una cabra. Cupido entrega la pata de la cabra al prota -Don Juan- como talismán para que pueda seguir con sus planes amorosos con Leonor. Cuatro músicos surgen de la tierra que se abre y se transforman en las criadas que vigilan a la muchacha. Ella esconde a su pretendiente en un espejo mágico, pero le descubren y los encierran en una torre. Cupido pasa en un carro volador, la torre se desploma y los amantes caen en el carro flotante, en el que huyen mientras baja el telón del primer acto:

En el segundo acto hay varias mutaciones escénicas, con cambios de decorado sorprendentes, espadas larguísimas que salen de lugares donde no caben, policías que levitan o vuelan, velas que se encienden solas, retratos cuyas pinturas están vivas y bostezan… Concluye el segundo acto con un globo en el que viaja otro personaje y aparece de nuevo Cupido en su carro volador. En el tercer acto hay numerosos efectos: un viaje a la Luna, la tierra que se abre, Vulcano trabajando en su fragua, cambios escénicos, efectos especiales y artefactos en la lucha entre los diversos dioses entre el amor de la pareja y quienes se oponen. Incluso hay un barco lleno de querubines que se transforma en un monstruo marino escupiendo fuego. Después de todas estas peripecias triunfa el amor, el público aplaude y todos felices. Estamos en el 18 de febrero de 1829 y esta obra se convertirá en el gran éxito del teatro comercial español del siglo XIX. Incluso durante muchos años superará en público y recaudación al Don Juan Tenorio de Zorrilla. Aunque el autor de La pata de Cabra se marchará de España en 1836, todavía a finales del siglo XIX la obra se pondrá en escena con éxito. ¿Por qué? Bretón de los Herreros dirá que porque es un montaje que tiene de todo, para todos los públicos. Además de su espectacularidad se apoyará en el papel cómico del antagonista, del protagonista encarnado por Antonio Guzmán, una figura de la época. Esto; comicidad, espectacularidad, apto para todos los públicos, será la fórmula de un éxito sin precedentes.

Fue el gran éxito de Juan Grimaldi. Un aventurero nacido en Avignon en 1796 y fallecido en París en 1872. Donde fue empresario teatral, periodista y agente del gobierno español. Había llegado a España con el Duque de Angulema y las tropas de Los 100.000 hijos de San Luis, que vinieron para terminar con el llamado trienio liberal. En 1836 tuvo que salir precipitadamente de España por cuestiones políticas -el siglo XIX español es un hervidero de conflictos políticos, sociales y dinásticos- pero en el tiempo que estuvo instalado en Madrid, tuvo tiempo de convertirse en el más influyente empresario teatral y sobre todo como director de escena, teniendo a su cargo los dos teatros más importantes, el Teatro del Príncipe y Teatro de la Cruz. Modernizó la manera de interpretar, haciéndola más naturalista, renovó la técnica escenográfica (en su obra La pata de cabra había muchos efectos especiales y mágicos novedosos) e impulso el romanticismo español apoyando a los autores y promoviendo la traducción de obras francesas.

Se casó en España con la actriz Concepción Rodríguez y el modo en que se conocieron parece sacado de uno de sus montajes teatrales: Grimaldi descansaba en su cama cuando se hundió el suelo de su dormitorio y fue a caer a los sorprendidos brazos de su vecina de abajo.

Y yo tengo entre los tesoros de mi museo mágico la edición del libreto de Todo lo vence Amor o La pata de cabra, melo-mimo-drama mitológico-burlesco de magia y de grande espectáculo, correspondiente a su tercera edición de 1841.

Mi exposición de magia viaja a casas de cultura, festivales de magia, centros cívicos, etcétera. Si tienes interés en llevarla a tu ciudad o evento escríbeme a navarcadabra@gmail.com

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