Lo que he aprendido de Berni

La revista del Club de Ilusionistas Profesionales nos felicita la navidad a los socios dedicando la portada a Berni. Gran amigo, buena persona y excelente mago. ¿Qué he aprendido de Berni? Dos cosas que siempre tengo presentes:
La primera es que la magia es un oficio y por tanto uno debe conocer exhaustivamente los materiales, las técnicas y tener recursos escénicos. Y es que es hijo de Beherman; un mago pionero en la televisión del Paseo de la Habana, que lo mismo ha trabajado en la arena de la plaza de toros, en el serrín del circo o en las alfombras de un palacio. Y como tantos magos –incluido David Copperfield- yo poseo algunos de sus muchos aparatos o accesorios para hacer nuestros milagritos. De modo que de ahí le viene a Berni el amor por los objetos mágicos.

Pero el oficio es también una forma de vida: estar pegado al teléfono, adelantar el IVA, hacer kilómetros, trasnochar sin ganas… y también es sonrisas, sueños, fascinación. Un oficio exigente, pero que nos da el privilegio de poder regalar instantes de felicidad. Cosa que no toda profesión permite. Y por eso, porque la nuestra sí nos lo permite, estamos obligados a la generosidad. Esto compensa todas las dificultades de este oficio imposible. Esto es lo que esta en la sonrisa de Berni.

Lo segundo es que un mago, un artista, tiene que abrir su corazón. Ser él mismo ante el público. Pero este “ser uno mismo” tan mal entendido por muchos magos principiantes –y que muchas veces no es más que la excusa para justificar la falta de competencia actoral- no significa que uno deba mostrarse sin “disfraz”. A fin de cuentas uno puede ser de natural alegre como unas castañuelas o soso como un  mejillón. Con frecuencia los artistas somos encasillados por el público. Es natural, si nunca te ven en un escenario creen que solo haces magia con una baraja, si siempre te ven trabajando con niños no te imaginan haciendo un show para despedidas de solteras. Si te ven haciendo magia cómica creen que naciste contando chistes. Pero en muchos de estos clichés hay trabajo oculto. Oculto porque se apoya en desarrollar características que uno posee. Así que uno tiene que “ser él mismo”, construyéndose su personaje sobre sus propios rasgos físicas y/o de carácter. Y este personaje puede ser solamente uno; por ejemplo Juan Tamariz. O pueden ser varios, al estilo de“el hombre de las mil caras” como Berni. Pues lo mismo puede ser Berni en la magia general, que el Dr. Zito como mago-payaso en hospitales o una maga del decadente cabaret berlines, etcétera. Personalidades todas distintas, estilos diferentes, repertorios variados, para espacios y públicos muy distintos. Buscando dentro de sí mismo los materiales emocionales para hacer que “ser uno mismo” sea interesante y apropiado para cada público y circunstancia.

Son cosas que Berni enseña a quien quiera entenderlas sin decir nada, porque no va de maestro y seguramente porque tampoco reflexiona mucho en ello, pues como dije al principio para él ser mago es una forma de vivir. Hace la magia como respira. O sea, es artista. Y amigo.