Un científico inventa la capa de la invisibilidad

// junio 13th, 2013 // Noticias

El niño camuflado más que invisible

No hay manera de hacerse invisible. Hay solamente un método que se acerca: mimetizarse con el fondo. El problema es cuando queremos ver en tiempo real qué cosas pasan en ese fondo. Los ilusionistas nos hemos ocupado de esto y los científicos también. Estos días un científico, Jhon C. Howell, esta saliendo en todas las televisiones porque «ha inventado una capa de invisibilidad y ha hecho invisible a su hijo». Nada de esto es cierto:

En realidad Howell no pretende haber inventado una capa de invisibilidad; nos presenta tres prototipos de paneles dispuestos de un modo especial usando agua, lentes Fresnel y espejos, útiles para ocultar objetos o personas.  Lo que ha dado la vuelta al mundo es el prototipo más sencillo de los tres (y el que más credibilidad da al espectador) y usa una disposición a modo de periscopio. Este método es conocidísimo por los ilusionistas desde mediados del siglo XIX. Pero poco práctico. Y todavía menos útil en la disposición del científico Howell, solo sirve para engañar a una persona en un punto de vista específico. Simplemente con que el cámara inclinase la cabeza hacia la izquierda todo el efecto desaparecería. Por otra parte es obvio que aunque el profano no entienda lo que pasa ahí hay un cristal o un espejo y unas ciertas distorsiones en la imagen. Véase la foto de arriba y el video aquí.

el hombre traslúcido más que invisible

Mucho más interesante es el trabajo de Susumu Tachi. El científico japonés no se concentra en esconder a nadie. Lo que le interesa no es, como a Howell, el camuflaje, sino el ver qué ocurre al otro lado de un cuerpo opaco. Su investigación busca por ejemplo poder ver a través del suelo de la cabina de un avión al hacer la aproximación a tierra, o eliminar limitaciones de visibilidad y ángulos muertos en las columnas de un edificio. Por eso, aunque vemos a través, le vemos. Vídeo pinchando aquí.

esquema del método de S. Tachi

El esquema adjunto responde al método de Tachi, aunque usa la infórmatica y la imagen digital, no deja de ser en cierto modo un refinamiento del periscopio.

Pero la gran diferencia entre estos dispositivos y el ilusionismo lo podemos ver en la obra maestra La habitación azul, un vídeo grabado sin retoques digitales ni truco de cámara aunque lo parezca. Es una recreación de una ilusión escénica de 1862, apenas puesta en escena por la complejidad que tiene en cuanto a medidas, proporciones, control de los movimientos y de la iluminación. Pincha aquí.

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