6 pistas para estar seguro de que contratas a un mago profesional

// junio 20th, 2018 // Consejos

Hoy en día el intrusismo profesional es una lacra en las profesiones artísticas. Para quien no esta familiarizado es muy difícil saber si acierta en la contratación. Aquí van seis aspectos a tener en cuenta:

mago infantil

1.-¿Cuánto cuesta?

Hoy es la primera pregunta que se hace. Lo importante no es esto. En el mundo empresarial convencional lo más determinante es la relación entre: calidad, precio, y plazos de entrega. En el mundo del espectáculo es lo mismo. ¿Pero aquí qué es plazo? ¿El show tiene una día y una hora? ¿No? Si pago por calidad, se da por hecho el plazo ¿o no? Traduzcamos: Sí, la prestación se ofrecerá en el día y hora fijados. Pero el precio no paga solamente la calidad. Paga la dedicación de horas, días, a veces meses, en adaptar o crear un show a la medida. Otras veces se paga la dedicación exclusiva en ese día. Para mí esta esta una medida de seguridad. No he trabajado en una sola boda en la que se cumpliese el horario. Y en muchas fiestas patronales es difícil. He visto el nerviosismo del gerente al ver que un problema pasaba el evento de la mañana a la tarde. En eventos de empresa siempre dedico el día a un único cliente y en fiestas familiares casi siempre. Ni qué decir que aunque el show sea de una hora el día entero es para que yo no sea el problema en las fiestas. Es un día irrepetible así que mi disposición es total.

Las personas ajenas al espectáculo suelen preguntar a cuánto la hora de magia. En cambio los magos hablamos de precio por prestación o espectáculo. No por tiempo. Por ejemplo actuando ante autoridades regionales y cooperativistas en la presentación del cupón de la ONCE en conmemoración del centenario de la Cooperativa San Licer de Zuera (Aragón). Mi prestación que solo era para poner una sonrisa en el evento y no para protagonizarlo rozó los diez minutos. Sin embargo salí de mi casa a las 5,30 h. y volví a las 19,30 h. O sea, 14 horas, de ellas 5 en la carretera. El resto carga, descarga, preparación, esperas… No hubiese sido un precio distinto si en vez de poco más de diez minutos me llaman para una hora de actuación.

Pero todas estas horas al margen del evento en sí, las horas de ensayo, los accesorios que en magia suelen ser caros pues es un mercado pequeño (me refiero al producto profesional pues si que hay calidades ínfimas para el aficionado), la inversión en I+D, el mercado local de artistas y… la impresión subjetiva de que lo que uno hace es especial y único, la vanidad de artista…  todo esto puede hacer que te ofrezcan un precio real o fuera de mercado.

TIP 1: Si te decides por una empresa de espectáculos su intermediación suele ser de un 20% de recargo, en principio es un medio bastante seguro. Te evita horas de trabajo y supones que saben quien es adecuado para ti. Pero las empresas de eventos no siempre están especializadas en todos los ramos del espectáculo. Detecta cuál es el campo específico de esa empresa intermediaria. No es lo mismo contratar flores, rotulaciones y catering, que representar orquestas, monologuistas y magos.

 TIP 2: No te conformes solo con saber el precio. Pregunta por la prestación que se da concretamente y qué incluye el precio o con qué criterio se elabora. Por ejemplo hay artistas que añaden un suplemento por kilometraje, otros según el número de personas. Yo prefiero dar un precio fijo para un área amplia (en mi caso desde Madrid inclusive hasta Irún, excluyendo Galicia y Cataluña) pues este es un concepto que el cliente puede ahorrar contratando a un ilusionista local. En cuanto al número de personas solo debe influir en el precio si a mayor número de espectadores se requiere un equipo superior de sonido, luz, ayudantes extra. No, como he visto, hacer una comunión y pretender cobrar el cuádruple porque en la sala del restaurante había cuatro comuniones. En resumen cada gremio tiene sus características y quizá la manera de valorar el precio por parte del artista no se parezca a la de tu sector.

 TIP 3: Lo barato es caro …o no. Asumimos que en general es así y la ley de oferta y demanda hace que haya épocas del año especialmente ocupadas. Aunque no soy amigo de variar el precio –creo que lo justo es pagar lo mismo por el mismo producto- seas un príncipe o un mendigo; ni hay que arruinar a éste ni aprovecharse del primero, aunque es verdad que a veces puedo hacer ofertas de esas que nadie puede rechazar. Lo hago porque quiero, me interesa el trabajo, me atrae ese nuevo contacto, me abre mercado en un lugar o un sector, quiero hacer turismo en esa ciudad o… es un día tonto que sé que no va a surgir otra cosa mejor. Así que hay mil razones por las que algo puede ser barato y no todas son malas. Pero pregunta. En más de treinta años de experiencia teatral solamente en dos ocasiones me han preguntado porque ofertaba tan barato. ¡Sólo dos!

Y dirás ¿por qué preguntar si me dan lo que quiero a un precio asequible? Porque no es lo mismo aprovechar un momento de interés de un profesional en trabajar para ti que contratar a alguien que hace competencia desleal no cobrando IVA, sin pagar seguridad social, etcétera. Y generalmente haciendo una magia muy por debajo del estandar exigible porque se dedica a esto para sacarse ¡un dinerillo para ir de copas!

2.- El mejor no es siempre lo mejor.

¿Cuál es tu objetivo? Supongamos que eres un mayorista de viajes. ¿Quieres reunir a una red de distribuidores o franquiciados? Contrata a un famoso para reducir el absentismo. ¿Quieres hacer una entrega de premios con animación, pero que no se hable del artista sino de tu empresa de viajes? Contrata a alguien que no sea famoso.

Tip: Pregunta a las personas que estes pensando en contratar cómo pueden personalizar su prestación para que se “vea” la empresa. Hacer magia con tu logotipo no encarece el show, hacer aparecer en vez de un conejo el premio a quien se jubila tampoco. En el lado opuesto te sorprenderá saber, por ejemplo, que hay famosos dispuestos a hacerse fotos en tu evento pero que se negarán a hablar o a entregar premios. Gente del espectáculo que puede actuar en público,que esta acostumbrada a hacer promoción y dice que no sabe entregar un premio… Tampoco confíes en que un actor famoso es gracioso por naturaleza –su trabajo es hacértelo creer-, quizá tengas que gastar un dinero adicional en un guionista, algunos incluso imponen quien debe ser el guionista y su precio.

No todas las producciones de cine necesitan a un Orson Welles o a un Steven Spielberg. Por “Lo que el viento se llevó” pasaron cinco directores pero quedó una obra inmortal para el público y rentable para la productora. Otras grandes películas las dirigieron lo que en el argot se llaman “artesanos”. Films eficaces, donde no se ve la personalidad del director pero si un producto sólido. Así que no pienses en el animador como en un artista. Sino como en un artesano. Su objetivo no es su lucimiento personal, sino que tu proyecto luzca.

Tip: Además de hacer trucos de magia -suponemos que bien- ¿tiene experiencia como presentador, animador? ¿puede decir que es un showman? Entre los ilusionistas decimos que un buen mago es ese que puede entretener a la gente habiendo perdido su maleta y sus trucos. (Un secreto: al público no le gusta la magia si no le gusta el mago)

3.- Pregunta y repregunta.

Cuando nos reunimos personas que provenimos de mundos muy diferentes entendemos las cosas desde nuestra experiencia y damos muchos detalles por sentados. Después de dos meses de conversaciones no supe –o no entendí- hasta la víspera, que más de la mitad del público serían personas con discapacidades sensoriales; tuve que adecuar todo el repertorio en pocas horas. ¿Tienes guión? No es necesario realizar un guión literario, basta con una escaleta (esquema) de intervenciones y tiempos asignados. Coméntalo con el artista, quizá te sugiera cambios que mejoren la gala ¡mi oficio es el espectáculo!

Tip 1: Pregúntale qué opina del guión, de la duración, etcétera. Aunque ya lo tengas claro, quizá te sorprenda con algo.Todavía no forma parte del proyecto y su mirada es experta y limpia. Pero no importa si no aporta nada relevante. Lo que importa es detectar su actitud hacia el evento.

 Tip 2: Si estas pensando en algo complicado “Queremos hacer aparecer al equipo local de balonmano y luego instantáneamente que su ropa gris se cambie en la equipación nuestra roja y blanca…” (Esto puede hacerse). Pero ha de explicarte que complicaciones tiene, darte varias alternativas o incluso recomendarte a otro profesional que puede resolverlo mejor. Sí simplemente dice que lo hará, desconfía. No sabe qué hacer y luego irá preguntando a los compañeros magos, por eso no sabe poner objeciones ni dar alternativas.

4.- No todo es cuestión de dinero.

Pide presupuestos, pero intenta ver si además de un buen precio obtienes implicación. Para nosotros –los artistas- es un trabajo más, como para el cirujano es rutinario operar. Pero para ti es un día especial, irrepetible, que si falla fallas tú. Y en un campo que no tiene porque ser de tu dominio. Capta si el artista se quiere implicar en el proyecto más allá de hacer bien su trabajo ¡esto se da por supuesto! Es la proactividad, la que marca la diferencia.

A calidad, “plazo de entrega” y precio, yo añadiría post-venta y/o resolución de reclamaciones. Ya sé, terminó el evento, el mago no fue tan brillante como esperabas. Hizo algún chiste fuera de lugar. Ya no hay una oportunidad de mejorarlo y si no lo hizo mejor seguramente es que no sabe. Ya no tiene arreglo ¿a qué le llamo post-venta?

A un compromiso con el evento y con la empresa; sí sé que voy a dar lo mejor de mi mismo y que es lo apropiado para tu evento yo te garantizo que no cobro nada si no te quedas satisfecho. ¿Y a tí de qué te sirve si el evento ya no se puede repetir? Realmente de nada. Pero si tu pones tu confianza en mí yo debo de tener la misma confianza en mí mismo. Si no estoy dispuesto a no cobrar simplemente porque te defraudo, sin necesidad de que la actuación sea mala, simplemente porque no es lo que esperabas es que yo no tengo confianza en mi ¿no? Así que mejor contrata a otro.

5.- Recomendaciones.

Algunos compañeros tienen habilidad para reunir testimonios de todo tipo de personas, conozco a quien tiene cartas con membretes de todas las empresas con las que ha trabajado. Yo soy incapaz, lo reconozco. Tú mismo –o yo- ¿cuántas veces nos ha gustado algo que hemos visto? y ¿hemos escrito, llamado? Se cuentan con los dedos de una mano ¿verdad? Estas felicitaciones espontáneas suelen ser pocas y algunas de ellas no se pueden publicar. Una cosa es que yo diga que he trabajado para la multinacional X y otra es que esa multinacional vea publicado un correo privado para mi publicidad. Y a estas felicitaciones que vienen del corazón, tanto más cuando se hacen personalmente, me parece feo para quien nos obsequia con su aprecio que le pidamos permiso para colgarlas en internet. Es como mercantilizar algo que es una muestra de afecto. Respecto de las otras, las que se piden, alguna vez lo he hecho. Pero la verdad es que muy pocas. Una buena recomendación es comercial cuando viene de una persona relevante y me molesta molestar. Sé que toda la cordialidad antes y durante el evento puede desaparecer no por nada negativo, sino porque vivimos en un mundo de apretadas agendas y cuando pasamos página a un asunto otro requiere toda nuestra atención. Más cuanto más alto es el cargo de la persona con la que contactamos. Algunos estan encantados de volver a vernos, tomar un café, pero para la mayoría estamos en mundos distintos y volveremos a vernos cuando sea el momento.

TIP: Desconfía tanto de quien no tiene una recomendación que enseñar como el de quien enseña demasiadas. Muchas son inventadas. La picaresca llega al extremo de ir a la salida del espectáculo de un famoso en un gran teatro o un estadio y hacerse un selfie-video con un desconocido, preguntarle si le gusto el espectáculo a lo que responderá con un sí emocionado y el estafador lo colgará en youtube fingiendo que el espectador cazado habla de él. No dirá que ha actuado en el Teatro Real o en el Madison, pero lo parecerá…

6.- ¿Qué es ser profesional?

Suponemos que el cantante canta, el violinista toca, el pintor pinta, el mago hace trucos y que todos lo hacen diligentemente si se dicen profesionales. Así pues yo no preguntaría tanto ¿qué magia haces? cuando encubre la verdadera pregunta ¿eres profesional de verdad? Por supuesto saber qué magia hace uno es la pregunta cuando soy la primera opción a contratar. Y la respuesta correcta es: “hago la magia que necesites y si no la hago te orientaré hacia quien puede hacerla”. Te diré que tipo de trabajos hago, donde me desenvuelvo mejor, nos veremos, si se puede veré el local, me contarás qué necesitas, te diré que puedo hacer. Antes de contratarme sabrás qué magia puedo hacer por ti. Pero inicialmente yo recomiendo una batería de preguntas que te ayuden a deslindar el trigo de la paja. Porque en este gremio, como en todos en los que nadie te da un título ni te homologa y si lo hubiera tampoco te garantiza tener la excelencia artística, es más esclarecedor preguntar: ¿Pagas IAE? ¿Estas al corriente en la Seguridad Social? ¿Estas al corriente de tus obligaciones con Hacienda? Mucha gente no sabe que puede pedirme un certificado. No olvides preguntar si se dispone de un seguro de responsabilidad civil. Son los detalles que delatan al profesional.

TIP 1: Supuesto que las respuestas son positivas, pregunta ¿facturas tú o alguien factura por ti? Porque hay quien no es profesional pero consigue que alguien le haga las facturas. ¿Te tengo que contratar por cuenta ajena, eres autónomo, empresa?

En teoría puedes contratar para el evento a cualquier trabajador. Pero la mayoría de las empresas prefieren tratar con otra empresa y olvidarse de la seguridad social, la retención para el IRPF, etcétera. Yo soy autónomo y tengo una empresa s.l. Para quien solo me requiere para un día, es mucho más cómodo no tener más obligaciones conmigo que el pago de una factura. Una s.l. propia es signo de profesionalidad. Desde luego no están todos los que son, pero son todos los que están.                                                                                    

TIP 2: ¿Tienes animales? Si el mago trabaja con palomas o conejos debe adiestrarlos, necesitan ensayos y cuidados. Es más seguro que sea profesional que quien no los usa.

¿Tienes grandes ilusiones? “Grandes ilusiones” es en el lenguaje del ilusionismo un término muy preciso para referirse a trucos para teatro como levitaciones de personas, cortar a una persona en dos, aparición o desaparición del mago o sus ayudantes, etcétera. Si no las tiene es dudoso que tenga una dedicación exclusiva y completa. Claro que hay magos que no usan animales ni levitan y son profesionales. Pero este tipo de indagaciones te dará pistas; aunque no quieras magia con palomas ni necesites a nadie por los aires.

Contacta conmigo sin compromiso. Te ayudaré a que tu fiesta sea un éxito.

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