Cancha: banca cívica

// diciembre 27th, 2011 // Opinión

Cancha son las oficinas de Banca Cívica aportadas por la Caja de Ahorros de Navarra -CAN-. Hace ya unos años empecé a colaborar con CAN en los espectáculos que a lo largo de toda la geografía va ofreciendo en sus oficinas. Ahora ya no es CAN sino Banca Cívica, pero la actividad se ha mantenido a pesar de la crisis económica y de las fusiones bancarias:

Cuando me incorporé al proyecto CAN estaba en plena expansión e inauguración de nuevas oficinas. No se trataba solamente de abrir más oficinas sino de crear unos espacios de servicio y encuentro social. Así que en las Canchas se han cedido espacios para reuniones cívicas, se han ofrecido conferencias, talleres de diversos tipos, actuaciones lúdicas y espectáculos.

No se trataba (o creo que no solamente ni primordialmente) de atraer «público», generar clientes o fidelizarlos. Si solo hubiese sido éste el objetivo, con la crisis y la fusión bancaria el proyecto habría terminado por falta de fondos y rentabilidad inmediata o bien se habría intensificado orientado a la captación de clientes. Cancha es otra cosa; trataba realmente de cumplir un fin social que siempre han tenido las cajas de ahorro llevándolo más allá del ámbito bancario o financiero haciendo del espacio físico de las oficinas un espacio al servicio del entorno social concreto donde se implantan.

En estos años el número de actuaciones contratadas ha ido descendiendo, es lógico, en tiempo de crisis no hay para fuegos artificiales ni debe haberlo. Las actividades Cancha se han redimensionado. Si se tratase de marketing puro y duro creo que habrían hecho lo contrario; lanzarse a una febril actividad para captar clientes. Pero nunca fue este el objetivo como ya he dicho. Tardé tiempo en comprender porque se me pidió expresamente no hacer publicidad de Cancha, no mencionar a la entidad, no usar su logo ni su imagen en mis juegos de magia. Es decir, no aprovechar ninguna posibilidad de hacer magia y «vender» imagen. Siempre quisieron los responsables de esta programación cultural que los «usuarios» no se sintieran utilizados publicitariamente, que fuera calando el espíritu Cancha de comunidad y de servicio social. Me consta el esfuerzo de muchos empleados en una u otra oficina, en complementar la programación profesional como la mía, pidiendo colaboración a sus clientes; un experto en setas que da una conferencia de micología, un cliente que ha escrito un libro y se le pide una conferencia, etc. Eso es Cancha y ahora que termina el año y la prensa da tan malos augurios económicos para el trimestre que viene, donde habrá recesión y nuevas fusiones, creo de justicia recordar que Cancha ha mantenido el espíritu con que comenzó, pues ni siquiera del dinero viven solamente las entidades bancarias. Éste, creo yo, es marketing del bueno.

 

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